Temporal estival

He entrado serenamente en el otoño sintiendo aún cierto placer al evocar las recientes tormentas del verano.

Se aprecian de fondo, “Rain” x Ryuichi Sakamoto, y versos de la madrileña Soraya García Gómez.

Han vuelto a caer cigarras de la higuera y a cantar los matorrales
la asfixia del verano.
El viento juega a las astillas.

Un gusano azul recorta por el césped de izquierda a derecha
y luego arriba.

El perro con la mano tronchada no quiere comer.

Mishima siega
su amor por los cerezos,
su cosecha de pájaros.

                                               Soraya García.

Soraya García Gómez.

 

(De  Agricultura. Colección Torremozas. Madrid, 2018).

 

Plenamente

Compartíamos copas y no capté que, no me estaba proponiendo estar juntos toda la vida, sino participar plenamente juntos de toda aquella noche.

Se aprecian de fondo, “3am” x Hazy Nights (YTbe.H eyarnod), y versos de Esther Garboni Bonilla (Sevilla, 1973).

A MANO ALZADA

Busco el trazo preciso, la imagen más nítida,

el dócil pincel que dé vida a la idea

y limite con ímpetu mi irreductible abismo.

Busco atrapar la luz que contiene el tiempo;

busco el lienzo sagrado donde toma forma

la verdad policromática

y busco, ante todo y ante ti,

las áureas proporciones del amor…

Pero yo solo tengo la soledad del verbo primero

frente al misterio de lo no expresado.

Solo tengo un idioma heredado y vivo,

a veces enemigo, a veces cómplice.

Solo tengo mi voz.

Nunca fue recta mi línea, ni firme el pulso,

pero mi palabra es un lápiz afilado

con el que dibujo siempre,

indómitamente,

a mano alzada.

                               Esther Garboni.

Esther Garboni Bonilla.

Me gustas

Fue todo muy rápido, No la conocía. Me gustó su cara, me dejó subyugado donde la vi, en un cuadrito pequeño, donde se me proponían varias amistades en la cuenta de mi red social: “Quizá conozcas a. . . “; y se lo dije: “Acepto. ME GUSTAS”. Y respondió: “Acepto. ME GUSTAS”. Hoy disfrutamos, de una ópera prima en el Teatro Real, por que la realidad supera la función.

Se aprecia de fondo, “Me gustas” x Zenet, y versos de Daniel Freidemberg (Resistencia-Chaco. Argentina, 1945).

MARCHANDO EN EL RÍO DEL TIEMPO, EL TRÁNSITO…
Marchando en el río del tiempo, el tránsito
como manadas,
como si nada ya tuviera fin,
como si nada ya, como si al fin
nada hubiera esperando:
las migraciones del salmón,
la ley oscura en el ADN del reno.
Música de motores al fondo del mundo.
Como un borracho que busca incorporarse
en la aridez de una madrugada infinita, el alma 
sale a mirar lo que ella no es.
O al modo de una chica
recién levantada dando unos pasos en el aire
de la mañana de diciembre o temerosa de diciembre
que manda sus bloques de luz.
“Esto es lo real”:
motores al fondo del mundo,
la luz.
Aves negruzcas (dos palomas) en la reja
se asustan y salen volando.
No hay conclusiones: algo estaba y ya no.

                                               Daniel Freidemberg.

Daniel Freidemberg.

 

(De  Días después del diluvio.  Killer 71. Barcelona. 2018)

 

Expresiones

Su expresión semejaba algo parecido al horror y la extrañeza, cuando le hable, parece ser que equívocamente, de “la película de mi vida”, ella pensaba que me refería a esa peculiar secuencia de caída en cámara lenta, donde dicen que pasan sucesivamente algunas de las imágenes más significativas almacenadas en nuestra memoria justo antes de morir; así que tuve que persuadirla de que, todo aquello no era un horror, sino un error, que debía desdramatizar e interpretar la expresión de otro modo, que sólo me estaba refiriendo a unos pocos minutos, mitificados de mi infancia, rodados en Super8 por mi padre.

Se aprecia de fondo, “Sweet Baby James” x James Taylor, y versos de Pedro del Pozo y Toscano (Sevilla, 1971).

Ensancharé los huecos y los huesos

llenaré la mente y los bolsillos de ideas deshilachadas

mancharé con tinta los dedos heridos

abandonaré al sol el vaso de agua

y pensaré en sus moléculas distanciándose-

después besaré a todos aquellos a los que amo-

y aun sobrarán besos para todos aquellos a los que no amo.

                                                               Pedro del Pozo.

Pedro del Pozo.

 

 

Cómo asumes mis silencios

Aprecio tanto, las caricias de tus manos en mi cuerpo, como el modo en que asumes mis atrabiliarios silencios,

Se oye de fondo, “Soltane Ghalbha” x Ahdieh, banda sonora del film: Paterson, Jim Jarmusch. 2016,  un video del poema “Water Falls” , y otros  versos de William Carlos Williams (Rutherford. New Jersey, 1883 – 1963).

UNA CANCIÓN DE AMOR

¿Qué tengo para decirte cuando nos encontremos?

Sin embargo, estoy aquí pensando en ti.

La marcha del amor se extiende sobre el mundo.

Amarilla, amarilla, amarilla,

devora entre las hojas, unta de azafrán las ramas enastadas

que se inclinan, pesadamente, contra un cielo blanco y violáceo.

No hay luz, sólo una mancha espesa como miel

goteando de hoja en hoja y de rama en rama

estropeando los colores del mundo entero.

Estoy solo.

El peso del amor me sostuvo

hasta que mi cabeza dio contra el cielo.

¡Mírame!

Mi pelo chorrea néctar,

los tordos se lo llevan sobre sus alas negras.

¡Mira!

Mis brazos y mis manos por fin están sin hacer nada.

¿Cómo voy a decir

si voy a poder amarte como ahora

alguna vez?

                                               William Carlos Williams.

William Carlos Williams.2

Acaecimientos

Soñé que podía escribir una carta desde el más allá, al estilo de unas crónicas de acaecimientos, y en el instante de poner el remite, reparé en que estaba transcribiendo mi propia dirección. Luego, seguí el sueño.

Se aprecia de fondo, “Stay” x Cat Power, y versos de Joanne Kyger (Vallejo.Ca., 1933 – Bolinas. Ca. EE.UU., 2017).

 

“Lo mejor del pasado

es que se acaba”.

Cuando mueres.

te despiertas

de un sueño

esa es tu vida.

Entonces creces

y llegas a ser post-humano

en un pasado que sigue sucediendo

delante de ti.

                               Joanne Kyger.

Joanne Kyger.

 

 

(De  Palacio de la Noche, 2003).

 

Aseveran cambio

Aseveran los meteorólogos de la cadena de radio matutina, con precisión matemática, que se produjo el cambio de estación a tal hora, tantos minutos y algunos segundos; hago un homenaje al reajuste de verano a otoño, dejo las tenis, las bermudas, las T-shirts y saco a las botas, las camisas, los blue-jeans, y. . .  me transformo.  

Se oyen de fondo, “Glaciers”xLights & Motion (MOSTLY), y versos de Juan José Rodinás (Ambato. Ecuador, 1979).

¿QUIÉN EMITIÓ EL SIGUIENTE COMUNICADO?

Y bueno: hay un problema entre la vida y la burocracia del paisaje.

Paisaje: un molino de viento en la montaña
donde hace siglos se vienen construyendo multifamiliares para la mente.

La Burocracia del paisaje sería como ese administrador de empresas turísticas
que se recuesta en el asfalto a planear dónde poner un campo de trigo
(entre la carretera y un cielo de postal)
para que el conductor imaginario se extasíe al ver semejante maravilla.

“Yo” es una palabra excesiva porque se inclina hacia sí misma:
y el administrador de empresas metafísicas,
libélulas y tubos de ensayo de antiguos laboratorios industriales
debe ceder terreno ante la evidencia de que la vida es demasiado material
(y no el sueño de una ardilla en una tarde de agosto).

En fin, un problema que refacciona los refrigeradores del lenguaje.
Wittgenstein tiene una aguja gigante en la cabeza,
mientras surfea en un mar que hemos recortado sobre un mapita de cartón.
Por ejemplo, ahora que hago cartas para el Gobierno, quisiera salir corriendo.

Mi casa se parece a una lata de cocacola

y un cielo de aguardiente nos anuncia lluvia destilada.

La imagen de que estoy solo en una taza gigante me preocupa:
me mezclan con una cantidad específica de edulcorante. Podría, con el tiempo,
llegar a ser delicioso. El sabor es un método
de negociación entre las papilas gustativas que actúan como rehenes
de una democracia del sentido del que la mirada es -ocasionalmente-
una parte. Ojo por ojo, diente por estrella, la vista regula el amor entre una colina y otra,
la depreciación de ciertas estructuras en las que el automóvil sube
para hacernos creer que no hemos fracasado en nuestra vida.
Esas cosas que el burócrata sabe meramente teóricas
como ese minuto que separa la transmisión de video en directo
del accidente en presencia del niño irrelevante, insignificante, vacío.

                                                               Juan José Rodinás.

Juan José Rodinás.

 

Como si tuviera dos. . .

Le dije: Mi problema radica en que no escribo todo lo que pienso. Me contestó: Mi problema, sin embargo, es que escribo todo lo que pienso.

Ese, no era un diálogo, entre dos personas, idealizado en mi mente, como si se tratara de Los jugadores de cartas  del pintor Paul Cézanne, ya sin jugar, apurada la botella de vino que les une y les separa en la mesa que les enfrenta, sino que, como he dicho, no había dos sujetos charlando, sólo yo, con mi imaginación, intentando purificar al máximo mi verso, cuestionándome y contestándome, en conciencia, como si tuviera dos abogados, de Dios y del Diablo. Pero, no puede entrar a depurar el poema; esos dos, no me lo permitieron, uno, argumentando algo parecido al acto de desvirgar, -desconozco dónde dice que si nace espontáneo y crece virginal no se debe retocar-, el otro, recomendándome insistentemente el atrevimiento creativo en pos de lograr bellos versos en algún  reverso. No pude desestimar ni las preguntas, ni las respuestas de los jugadores, que me hicieron acordar de esas páginas web que dicen pulse AQUÍ para iniciar sesión, pero invariablemente, como continuo bucle, te llevan a su inicio, donde puedes volver a pulsar AQUÍ y así sucesivamente.

Se oyen de fondo, “What We Do?xAexcit (YTbe-Pixl Networks), y algunos versos de Esther Ramón (Madrid, 1970).

 

Despliego el mapa:

un doble corazón

representado

que bombea en el

papel sus pictogramas.

                               Esther Ramón.

Esther Ramón.4

 

 

(De  en flecha, Ediciones La Palma. Colección eMe. Madrid, 2017).

 

Otros ámbitos

Me irrita ver conjuntos de palabras, con reivindicativa intención social,  en el lugar de la poesía, que claramente pertenecen otros ámbitos de formas literarias.

Se aprecia de fondo, “Sonata K.141” d. Domenico Scarlatti. Interpretado al clavecín x Jean Rondeau,  y versos de Pablo López Caballero (Cacabelos. León, 1983).

QUEMARÁN LA TIERRA, ENVENENARÁN LOS POZOS 
Ya nadie dice Castilla sin amontonar piedras. 
No saben nada de la niebla y el silencio que hasta los pájaros atienden, 
ni de Inés de Castro desatando urracas, 

tejiendo espinas para regresar ungida en duelo y tempestad.

Hablaba con las manos, el viento en la cabeza y el porvenir colgando del pelo. 
Dos años escribiendo: 

entro en la edad del desinterés, ni demasiado joven ni todavía respetable.

Desigualdad. Igual que las luces de cocinas que iluminan donde nadie necesita ver. 
Callejas donde la sombra del hielo se muestra sin el hielo 
y las previsibles paredes de ladrillo, las que hacían perder la cordura, son ahora firme anclaje. 
Los límites toman forma, como la precisión de tu indiferencia. 
Sé de lo que hablo porque en nada fui determinante, 
ni todavía he perdido la vergüenza que dan las cosas hechas y las no realizadas. 
Insuficiente en grafías, fallido en el convenio, profuso en los nervios que preceden al sometimiento.

He movido, a diario, el proyecto que a nadie interesa. 
Aquí sigue saliendo el sol desorientado, no digas nada, te querrán helar los huesos, 
no entienden de nostalgias, buscan el renombre y siempre están dispuestos al precio. 
Nosotros seguimos en lo mismo, mirar no es suficiente, debemos devanar con la ciencia del no tener. 
Por algo estaremos vivos: para mondar naranjas ante el reloj 
—si duele no aniquila— con la exactitud de los límites. 
Nubes de huesos sobre el deseo ignorante de azar. Todo esto pasará. 
¿Y los viejos tiempos? Que nunca regresen, que nadie nos congele el tuétano, pronto estaremos solos. 
En el fondo, la poesía perdura por un continuo malentendido.

                                                                 Pablo López Carballo.

Pablo López Caballero.

 

(De  La dictadura de la perspectiva.  Gijón. Ediciones Trea, 2017).

 

Intempestivamente

La familia del novio de mi hermana pequeña invitó a la nuestra a comer para conocernos mejor; antes de entrar al comedor preparado con vajilla, cubertería y otros ornamentos, en el momento de las presentaciones, uno de los nuestros extendió la mano para saludar a un anfitrión, acompañando el gesto con un comentario, que no acogió bien, pues intempestivamente, tomó un cuchillo de acero inoxidable para carne, y se lo clavó en el cuello.   

Se aprecia de fondo, “Tomorrow” x Dave Gahan,  y versos de José Luis Gómez Toré (Madrid, 1973).

  1. CAMINO DE CHANGARA

    Bajo el árbol del mango,

    en equilibrio sobre su cabeza

    sostiene la mujer

    una cesta de frutas.

    Su cuerpo es la columna

    de un fragmento de cielo.

    Es el peso del cielo

    la sombra de los nombres

    de los antepasados.

    Sostiene en equilibrio

    sus dos lenguas.

    Cada una recuerda 

    una historia distinta.

    Soporta

    el hambre del cuchillo,

    la sangre que se mezcla con la tierra,

    los tambores que guardan

    el latido del sol.

    La mano que saluda

    aún permanece alzada.

    Es una interrogación,

    una certeza.

                                                            Luis Gómez Toré.

José Luis Gómez Toré.2

(De  Hotel Europa, Ediciones La isla de Siltolá, 2017).